Le llaman «el proyecto de vivienda social más antiguo del mundo» y a sus residentes no les han subido la renta desde el siglo XVI, cuando se pagaba en florines.

Hoy viven allí unas 150 personas, en pintorescas viviendas algunas de las cuales han permanecido casi inalteradas desde su construcción.

El complejo contiene también un museo, una vivienda en exposición y un búnker construido durante la Segunda Guerra Mundial y es una de las atracciones turísticas de Augsburgo, una ciudad del estado de Baviera, en el sur del país.

«Fuggerei» fue fundado en 1521 por Jakob Fugger «el Rico», un comerciante y banquero de la época que volcó parte de su ímpetu filantrópico en un complejo residencial dedicado a los necesitados de la ciudad.

Pero la dádiva tenía unas condiciones que Fugger dejó escritas: para poder residir allí, además de necesitarlo por motivos económicos, había que ser católico y rezar tres veces al día.

Las mismas condiciones se aplican hoy en día, aunque Astrid Gabler, encargada de comunicación y programas de Fuggerei, dice que es una decisión personal de los vecinos si quieren cumplir con las exigencias de plegarias del fundador.

El recinto cuenta con una iglesia y un cura, que vive también allí.

Hay otros requisitos. Las puertas, por ejemplo, se cierran cada día a las 10 de la noche.

Si alguien llega tarde, tiene que pagar una multa de entre 50 centavos y un euro, dependiendo de la hora.

Con parte de su riqueza, el banquero creó un fondo en nombre del santo local, San Ulrich, dotado de 10.000 florines.

Esto garantizaba un interés de 500 florines anuales para las fundaciones de caridad que creó.

Las inversiones que ha hecho la familia en el transcurso de los años y los intereses que aportan garantizan la financiación de Fuggerei todavía en la actualidad.

Otra fuente de financiación son las entradas que pagan los turistas.

El complejo recibe unos 180.000 visitantes al año.

 

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-37452828